sábado, 9 de noviembre de 2013

Tejedoras y Brujería


Tejer siempre ha estado asociado al conocimiento de que cualquier acto realizado en este plano de realidad tiene su correspondencia en los planos más sutiles, y viceversa. Igualmente, cualquier acto que hagamos tiene su reflejo en nuestro interior y lo contrario, también. 

Siempre se ha reverenciado y honrado a la Vieja Dama en las labores de plantación y recogida de las cosechas, en cocinar, hilar y tejer, todas artes vinculadas a las actividades de la mujer. También conocida como la Tejedora Profética fue venerada como Holle (Holda) o Perchta en las tradiciones germánicas, como Mari por los vascos y Laima entre los lituanos. Aparece como la Befana en Italia y hay una enorme tradición asociada a la aparición de espíritus feéricos en Francia, España y Gales. En Serbia se la conoce como Srecha, en Rusia se llama Kostroma y a veces Mokosh. Habetrot en Reino Unido.

Las fuentes más antiguas y tempranas muestran a la Vieja Dama como tejedora. Ella simboliza el destino y su hilado tiene una enorme repercusión creativa en el tiempo y en el espacio. Existe una expresión finlandesa para nuestro astro, el Sol, llamado “la Rueca de Dios" porque refleja su poder. Encontramos alusión a este númen en el Kalevala* y en algunos cuentos de los Hermanos Grimm. El hilado de la Diosa (en brujería tradicional la conocemos como Vieja Dama) simboliza también la creación de la materia, especialmente la creación del ser humano. 

En el Algarve sigue existiendo la creencia de ciertas criaturas femeninas llamadas Jãs o Jans a quienes es costumbre dejar una madeja de lino y un trozo de pan junto a la chimenea. Por la mañana se encuentran el lino hilado de una forma tan fina como el cabello humano y el trozo de pan habrá desaparecido. 

En la región de las Landas, en el sudoeste de Francia, se hacen ofrendas similares. Las mujeres dejaban lino a la entrada de cuevas y en las orillas de fuentes habitadas por las hadas que a lo largo de la noche convertían el lino en hilo. 


Seguiremos hablando en el próximo post de todo el interesantísimo y profundísimo folklore asociado a las tejedoras, al destino y a la Divinidad. La Mitad Oscura del año se presta a ello. La oscuridad se cierne temprano, cada día un poco más pronto hasta que alcancemos el Solsticio de invierno y el tiempo se revierta otra vez. Pronto nos visitará Jack Frost, que viene con retraso este año y las noches ya se encienden con la cálida luz de las velas y las chimeneas mientras las mujeres tejen y tejen preparándose para el invierno, que promete frío. 

* El Kalevala es un poema épico compilado por Elias Lönnrot en el siglo XIV a partir de fuentes folclóricas finlandesas traspasadas desde las progenies más antiguas a las generaciones posteriores, o a través de las recopilaciones de las narraciones populares hechas por los rapsodas. 

3 comentarios:

  1. Siempre se ha dicho que ellas, las parcas eran las que hilaban el destino.

    Un abrazo

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  2. La simbología de tejer o hilar y la del devenir del destino siempre han ido de la mano. Por eso imagino que en el folklore popular, y más en concreto en todo aquel referente a la Brujería, dicho acto tiene esa importancia tan grande. Sin el tejido, no existiría el abrigo, ni nada con lo que proteger nuestro cuerpo, y por eso el destino sería implacable con el ser humano. En fin, es sólo un poco de divagación por mi parte, Marta.

    Muchas gracias por tu bonita entrada. Un beso,

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  3. Hoy en mi paseo encontré una herradura, es la segunda vez que me ocurre, la otra fue hace unos 5 años, están ambas en la cocina sobre un estante apoyadas en sus patas mirando a la puerta de entrada de la casa; no sé si es la mejor manera de situarlas. Si fueras tan amable de indicarme cómo usarla y el porqué se considera un objeto de buena suerte.
    Un gusto leerte.

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