domingo, 19 de junio de 2016

El Solsticio de verano



En brujería tradicional se entiende como ciclo sabático el transcurso del tiempo en un eterno retorno, en una Rueda Anual que gira y gira y que en cada giro elimina algo viejo y genera algo nuevo. La naturaleza refleja este ir y venir estacional. Pasan los años, gira la Rueda del Año y en el mundo y dentro de nosotros mismos, mueren y nacen cosas. A mí me gusta verla como una espiral de luz ascendente. Parece que no avanza, pero en cada giro subimos un grado más. Algo en nosotros ha muerto para dejar crecer algo nuevo. 

Veo en la Rueda del Año un viaje espiritual. La observancia del ciclo anual conecta con nuestro espíritu de una manera totalmente transformadora. Observar los ciclos de la naturaleza nos hace comprender en profundidad, cómo nuestro espíritu y nuestra mente se desprenden una y otra vez de aquello que ya pasó, que ya murió y cómo seguimos un pulso oscilante de ascenso y descenso hasta que generamos algo totalmente nuevo que nos hace recuperar nuestra sabiduría interna y las ganas de vivir. Se caen las hojas de los árboles, llega la oscuridad interna y externa y después de un día señalado del año, comienza a crecer la luz. Llega la germinación de la semilla, de una nueva idea, un nuevo proyecto, una visión más clara de nuestros procesos interiores y una puesta en práctica de lo aprendido. El mundo gira y nosotros también. La naturaleza es un espejo de los procesos del alma.



Alguna vez hemos hablado del Ciclo sabático y la importancia de celebrar los Sabbat. Su importancia es debida a esto que acabo de explicar, pero también a que estas fiestas son momentos muy propicios para la magia, para el contacto con los espíritus pues son momentos de paso, umbrales que nos permiten pasar de un espacio y de un tiempo a otro si son usados con sabiduría.

Si bien en brujería tradicional se suelen observar cuatro fiestas principales: Samhain o Halloween (31 de octubre), Candlemass o Imbolc (1 de febrero), Walpurgis o Beltane (1 mayo), Lammas o Lughnasadh (1 agosto), no podemos obviar ciertas fechas que marcan momentos importantes en el calendario: los solsticios y los equinoccios. Celebrarlas o no depende de cada uno. A mí me gusta tenerlas en cuenta también. Si bien celebro los cuatro grandes Sabbats, me suele gustar celebrar tanto el Solsticio de invierno como el de verano, por marcar ambos la división entre la mitad luminosa y la mitad oscura del año. Estas cuatro fiestas que vienen marcadas por circunstancias astronómicas son Mabon (21 de septiembre. Equinoccio de otoño), Yule (21 de diciembre. Solsticio de invierno), Ostara (21 de marzo. Equinoccio de primavera), Litha (21 de junio. Solsticio de verano). En el hemisferio sur las fechas varían, como ya sabéis.



El próximo día 21 llega el solsticio de verano al hemisferio norte, exactamente a las 00:34h (hora peninsular). La noche más corta y el día más largo del año. Momento de suma importancia pues entramos en la Mitad Oscura del año. A partir del día 21, imperceptiblemente al principio, los días irán haciéndose más cortos y las noches más largas. Llega de forma lenta y pausada el adormecimiento cíclico de la naturaleza después de estos meses de actividad y bullicio.

Pero todavía es pronto para la introspección. Habrán de pasar muchos días hasta que notemos de forma clara y ostensible que las noches son mucho más largas que los días. Todavía estamos respirando el bullicio de la primavera y nos queda todo el verano para celebrar muchas cosas, principalmente abundancia y diversión.


La semana que viene llega el Solsticio de verano y también la famosa Noche de San Juan el 24 de junio, llamada así por otro intento más de cristianizar lo pagano. Este año sucede algo muy especial y es que coincide que en esta noche tan mágica hay luna llena así que recordad que la magia se potencia aún más. 

En el Solsticio de verano se encienden hogueras en todo el territorio. Son las fiestas de purificación con el fuego.

Encendemos hogueras para transmitirle al Sol fuerza para que siga brillando. Encendemos hogueras para purificarnos y limpiarnos al saltar sobre ellas. Bajo las colinas danzan alegres las hadas y sobre los árboles, sus luces son vistas por aquellos que saben mirar. Se van los miedos, la Tierra nos colma de abundancia y celebramos, bailamos, comemos y amamos. Pedimos protección y calor para el año. Los encantamientos se perfilan poderosos, el dios de las brujas danza en el prado y la luna resplandece inmensa en el cielo. Bajo las estrellas alguien descubre el misterio del mundo.

¡El próximo martes os daré algunas ideas y recetas para celebrar el Solsticio!




4 comentarios:

  1. Marta eres wuau!! Como diriamos por aqui, leyendote me vi saltando una pequeña hoguera hecha de ramas secas de mi jardin en pleno frente de mi casa en esa hora en la q empieza meterse el sol hasta escuche crepitar el fuego!! Que emocionante, hasta me imagine con una coronita de flores de jazmin en mi cabeza! Gracias por platicarnos del solsticio de verano y de Sn J

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  2. Feliz Litha Marta!
    Te deseo lo mejor con todo mi cariño!
    Gracias por tu magia, condensada en los saquitos tan poderosos que son grandes aliados.
    Fuerte abrazo.

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  3. Feliz Litha Marta!
    Te deseo lo mejor con todo mi cariño!
    Gracias por tu magia, condensada en los saquitos tan poderosos que son grandes aliados.
    Fuerte abrazo.

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  4. Hola Marta! Soy seguidora de tu blog. Estoy en el hemisferio sur - ¿se pueden hacer los mismos rituales? El 22 de diciembre hice el ritual que posteaste para el invierno del hemisferio norte. No sé si fue correcto. Muchas gracias

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