viernes, 28 de noviembre de 2014

El Retorno de la Cacería Salvaje


La muerte es el comienzo de una nueva vida, una forma de ser. Es un tránsito hacia otras realidades a las que ninguna de las religiones existentes en la Tierra alcanza a poner nombre ni a describir certeramente. Por la experiencia de muchos años de estudios, mis viajes al otro lado del cerco, infinidad de lecturas y de no poca investigación de campo en el ámbito de lo paranormal, llego a la conclusión, entre otras cosas, de que la vida en el más allá es muy compleja porque en ella se suceden muchas etapas, muchos mundos o dimensiones por las que el alma o espíritu ha de pasar.

Parece ser que sí se produce esa revisión de la vida junto a un Ser luminoso que te ayudaría a comprender todo lo realizado en base a unos parámetros que se me escapan si bien intuyo que lo más importante debe ser el interés en la propia evolución de uno mismo y en el afán de conocimiento, algo que por lo visto, en esas dimensiones elevadas es de una importancia vital. Entiendo también que la envidia es una forma de involución que arrastra a muchas gentes a dimensiones muy bajas, algo que se ha venido en denominar "dimensiones infernales", porque estas personas perderían su camino al perder la referencia de ellos mismos y enfocarse en vivir vidas ajenas. Todos somos diferentes pues nacemos con capacidades y características únicas y nuestra experiencia vital ha de ser necesariamente diferente. Digo esto porque muchos fallecidos transmiten mensajes con respecto a esta cuestión. Asimismo, en esa revisión de la vida se da mucha importancia a las pequeñas cosas, aquellas que son esenciales y no esos asuntos del ego a los que tan aficionados somos a darles tanta importancia.

Muchos se marchan de aquí, siguen su camino hacia otras etapas evolutivas. El Cielo, como tal, no existe. Son otros mundos y existen tantos como personas o seres vivos existen. Es un universo multidimensional. Quizá en una etapa muy elevada exista un encuentro con esa Fuente creadora universal al que muchas religiones llaman Dios, pero desconozco si se producirá.


Pero otros muertos no se marchan. Se quedan aquí, en una dimensión intermedia entre esta vida terrenal y otras, una zona en la que los médiums y otros expertos han denominado "interfase", una especie de realidad virtual en la que los fallecidos siguen desarrollando las tareas que hacían en vida y mantienen su misma personalidad, sus mismos miedos, sus sueños y en definitiva, su forma de ser. Pero es una zona de frontera. Una zona donde algunos espíritus residen y otros han de atravesarla para llegar hasta aquí y otros, desde aquí, cruzarla para llegar al otro lado. Y aquí entramos dentro del asunto que nos ocupa y es el por qué regresan los muertos y por qué en los antiguos conocimientos paganos aparece reflejado, de forma machacona, la querencia de los fallecidos a regresar del mundo en el que viven y penetrar en el nuestro. Es evidente que lo hacen y uno de esos conocimientos tan antiguos es la presencia de la Cacería Salvaje o la Tropa de Odín en las noches del otoño más avanzado y del invierno. En este post  hablamos un poco el año pasado sobre ello. Este es un conocimiento ancestral para la brujería tradicional.

Es en la época más oscura del año cuando el fenómeno se manifiesta. Suele suceder en lugares apartados y aunque la Cacería Salvaje tiene abundante folklore asociado por toda Europa, también se da en España. Es una tropa fantasmal que recorre el cielo en medio de una gran algarabía, un estruendo de batalla, a veces instrumentos musicales, ladridos de perros, relinchar de caballos y voces humanas que parecen confundirse con el trueno si bien el fenómeno se ha dado innumerables veces en noches en los que no se había desatado ninguna tempestad.

Previo a su aparición sucede un silencio pesado, denso. En ese momento parece que la naturaleza deja de respirar pues todo se detiene. No se escucha al viento mover las ramas de los árboles ni las hojas, ni los pasos de los animales, los crujidos del suelo, el sinfín de ruidos que se dan en el campo. Los característicos ruidos de la noche cesan… El silencio es tan llamativo que parece ser que te pone en estado de alerta, pues es el silencio que precede, y nunca mejor dicho, a la tormenta. Suele ocurrir con los fenómenos paranormales, sean estos del tipo que sean. Siempre vienen precedidos de un silencio fuera de lo normal. El antropólogo José Luis Cardero afirma que es como si se abriese una grieta a otra realidad, una toma de contacto entre nuestra dimensión y la otra. 



Una vez cesa el silencio, aparece la hueste de Odín. Es un fenómeno visual y sonoro: se escucha un estruendo, como si un ejército estuviese enfrentándose en el aire. Estos fantasmas corren por el aire sobre diversas cabalgaduras y son guiados por algún tipo de ser sobrenatural según las descripciones de los testigos. En Escandinavia dicen que es Odín quien los guía, en Italia la conductora del fantasmal ejército es Herodias (estregonería), en otras zonas es Hécate y en todo el ámbito germánico en ocasiones se dice que es la Dama Holda o en las zonas de los Alpes (Austria y Suiza, también sur de Alemania) se trata de Perchta. Seres que recorren el cielo y parece ser que vienen a hacerse ver o a hacerse notar, como dijo Carl Gustav Jung, por los vivos. Si os fijáis, son todos seres estrechamente vinculados con la Magia. Seres mágicos conduciendo ejércitos de muertos, al igual que los chamanes, que entre sus muchas labores está la de conducir las almas de los muertos al Otro Lado.

Se da la circunstancia de que la representación de la Caza Salvaje se ha encontrado en diversos petroglifos gallegos por lo que estamos ante un evento que se remonta al Paleolítico, algo que siempre ha estado aquí, entre nosotros. Estos fenómenos podrían estar asociados a lo que se conoce como el segundo paso crepuscular del sol, ritos asociados al momento del descenso del sol, tiempo después del mediodía, hasta que éste se oculta en el ocaso. De nuevo nos encontramos con un espacio liminal o de frontera y aquí surge la Tropa Salvaje, guiada por un ser psicompompo, es decir, que conduce a las almas al Otro Mundo.



Muchos muertos vuelven por muy diversas razones, tantas como la vida misma. Venganzas, apegos a las propiedades, a las personas, sentidos del deber, dar una información o mensaje de importancia a alguien vivo, señalar donde dejaron un dinero o un tesoro, secretos inconfesables, desconocimiento del estado en el que están…


Nuestra tradición bruja así como el chamanismo que se da en todas las culturas de la tierra considera que la muerte no existe sino que es un cambio, una transmutación hacia otro estado de ser. En esos mundos habitan todos estos seres, personas que un día estuvieron aquí. Si se nos señala con tanta insistencia esos tránsitos y esos movimientos nocturnos es por algo pues nada obedece a la casualidad. La presencia de estos seres en el cielo, guiados siempre como hemos dicho, por un ser psicopompo, no se manifestaría con la intención de aterrorizar sino de servir de testigo fiel de esa trascendencia humana. 

domingo, 16 de noviembre de 2014

Encuentro con la Sombra


Muchas veces me he referido a la importancia de la sombra dentro de este blog y he sido bastante crítica con ciertos movimientos neopaganos, no todos, y New Age que parecen discurrir en un mundo de tonos pastel, dioses benéficos y luz constante que, a mi modo de entender, poco o nada tiene que ver con la realidad. 

Existe un cuento conocido por el nombre La Bella Durmiente que es una versión de un cuento mucho más antiguoque se refiere a este asunto. Hoy no vamos a entrar a analizar este cuento pero sí abordaremos una de las cuestiones principales en las que se enfoca.

Todos recordaréis la historia de la bella Aurora, una princesa recién nacida y las fiestas que se celebran en el reino para celebrar su nacimiento. En esta fiesta son invitados personajes de todos los rincones del país, así como seres mágicos, especialmente tres hadas que son las que habrán de otorgarle dones a la recién nacida. Las fiestas son luminosas, radiantes y todo el mundo está feliz cantando, comiendo, bebiendo y disfrutando bajo el brillo de los adornos y las luces puestos para tan magna ocasión. Pero de repente llega un viento helado precedido por una tormenta. El cielo se oscurece, los brillos se apagan de repente y entre las tinieblas que repentinamente han tomado el lugar, aparece majestuosa un hada malvada: Maléfica.


Este cuento nos habla de la importancia de reconocer la propia sombra. Vivimos en un mundo dual: frío-calor, noche-día, alegre-triste, miedo-valor, frío-calor… Todo se define en contraste con su opuesto. Cuando somos niños vivimos en determinadas familias. Estas son grupos psíquicos independientes donde operan ciertas fuerzas. Así vemos familias que potencian la ira y la agresividad, otras la competitividad y el apego al dinero, la envidia, el rencor… En cambio otras promueven entre sus miembros valores artísticos y humanitarios, es decir, el amor, el respeto, la empatía… Y en medio de esos sistemas está la persona con un yo que se va perfilando como ente autónomo, independiente del ambiente cultural y ese yo selecciona de forma inconsciente cuáles de esos valores desea y cuáles rechaza para adaptarse al medio en el que vive. Todo lo que el yo rechaza es destinado a la sombra. Y en la sombra surgen nuestros apegos, nuestras neurosis y nuestros talentos, aquellos que no desarrollamos.

Viviremos gran parte de nuestra vida sin contemplar todo aquel cementerio de sueños, anhelos, miedos y paranoias que un día rechazamos porque no encajaban con el medio en el que vivíamos pero más tarde o más temprano, y además precisamente en el momento que menos lo esperamos, la sombra se hará patente: ¡zas! Y te golpeará duramente o será una experiencia liberadora y transformadora o ambas cosas. Dependerá de todo aquello que dejaste atrás. Igual que Maléfica, la sombra, apareció en el nacimiento de Aurora de forma inesperada y ocasionando grandes estragos en algo que aparentemente estaba tan bien organizado y equilibrado como aquel reino legendario.


Por eso insisto que para la práctica de la hechicería es absolutamente necesario conocernos a nosotros mismos. La hechicería es un proceso. Cambiamos, transmutamos cuestiones, situaciones, destinos pero si no nos cambiamos a nosotros mismos, si no somos conscientes de nuestra oscuridad, entendiéndola como todo aquello que es ignoto y que ha de ser revelado, no podremos avanzar como hechiceros. De ahí todo el cuerpo hermético y privado de la hechicería que tiene que ver con el herrero, o mejor dicho, con los quehaceres del herrero. Aquel que transforma la materia, que le da consistencia y convierte un material duro como la roca en algo tremendamente resistente pero flexible a la vez, para evitar que se rompa con los cambios de tiempo. Como nunca llegamos a conocernos del todo, al menos hemos de estar inmersos en ese proceso constante de transmutación de nuestro ser en algo mejor, algo que ha de transformarse a sí mismo para avanzar y en definitiva evolucionar. La sombra es todo aquello que negamos, todas aquellas reacciones inesperadas con las cuales no contamos pero que están ahí y precisamente son aquellas que nos definen como personas.


Escribo este post a modo de esbozo de un tema de suma importancia. Como he dicho antes, en ciertos movimientos neopaganos modernos así como en muchos grupos o grupillos que han surgido al abrigo de la Nueva Era, vemos como todos ellos invocan a la luz de forma constante y tan inmersos están en esa tarea que la sombra siempre les sorprende, siempre. He investigado y tratado con miembros de algunos de estos grupos que se hacen llamar a sí mismos "grupos de luz" y muchas de esas personas viven anhelando la luz y no se dan cuenta de que para conocerla, han de enfrentarse primero a su sombra, pues la tienen aunque se empeñen en negarlo. Decía Carl Gustav Jung: “Lo que no se hace consciente se manifiesta en nuestras vidas como destino”.


El inconsciente emite un mensaje secreto que necesitamos descifrar para catalizar nuestra propia integración como seres conscientes, conscientes de todo, sobre todo de lo que no se ve. En la Brujería del cerco y creo que en todas las corrientes de brujería tradicional se contempla la sombra como parte esencial de la vida. De ahí surgen númenes como Hécate, que atraviesa bosques y hondonadas oscuras provista de un candil y acompañada de perros infernales. Ese infierno que nos negamos a mirar cara a cara. Y es ella la que conduce a la Cacería Salvaje, aquella que ya sobrevuela nuestros cielos otoñales, cada vez más oscuros. Es Perchta, un hada que muestra siempre dos caras y que hablaremos de ella a su debido tiempo: la Schiachperchten (la Perchta oscura) y la Schönperchten (la Perchta resplandeciente) y todos los motivos, númenes, encuentros y desencuentros de la brujería tradicional transcurren entre estas dos potencias principales. 

viernes, 7 de noviembre de 2014

Los Cuentos de Hadas y su verdadero Origen I



En Samhain hemos entrado en la Mitad Oscura del año, la zona de sombra donde ésta se manifiesta para hacerse notar y en determinados casos ser transmutada en otra cosa, algo más nutritivo que permita seguir avanzando a nuestro espíritu por las sendas de este mundo. Desde hace siglos, sobre todo en lo que a ciertas corrientes neopaganas atañe, se trata sistemáticamente de “borrar” esa sombra, lo oscuro que forma parte de la vida, aquello que es incómodo, cruel o violento y mostrarnos un mundo color de rosa que poco o nada tiene que ver con la realidad. Tratan de cercenarnos un conocimiento iniciático esencial para los brujos: la sabiduría que se oculta tras las sombras, aquella que hay que reconocer y enfrentar pues es aquel fiero dragón que nos muestran los viejos Cuentos de hadas al que el héroe, nosotros, hemos de enfrentarnos al menos una vez en la vida.
Lo que sucedió con los llamados Cuentos de Hadas fue lamentable ya que se eliminó su verdadera esencia, su propósito esencial, lo que desvelaban, como relataremos más adelante.
Los cuentos son fascinantes, mágicos e inspiradores, la esencia de la narrativa más pura, más directa, desgarrada y brutal. Las personas, al escuchar estos cuentos, grabamos sus mensajes a fuego en el alma con unas enseñanzas fundamentales que nos servirán para afrontar los grandes desafíos que encontraremos en nuestras vidas, sus injusticias, sus contradicciones y sus recompensas. Algunos cuentos de hadas están basados en leyendas que incorporaban una creencia espiritual de la cultura en la que se habían originado y eran contados para emular verdades que todo el mundo experimentaba pero que necesitaban ser contadas en voz alta, como una forma de exorcizarlas o simplemente de conocerlas.
Muchos Cuentos de hadas y las leyendas existentes tras ellos son de hecho versiones edulcoradas de hechos históricos que tuvieron lugar en tiempos remotos pero que resultan incómodos por lo violentos. La moral de estos cuentos era brutal y sus imágenes, cruentas y fuertes no podían ser borradas de la memoria como si no hubiese pasado nada.
A comienzos del siglo XIX, Jacob y Wilhelm Grimm, se decidieron  a recopilar historias que se transmitían oralmente en pueblos, aldeas y las regiones boscosas centro europeas. Ambos hermanos querían, como filólogos, preservar la tradición oral alemana que se perdía inexorablemente con el paso del tiempo. La primera colección de cuentos estaba basada en esos hechos reales que hemos mencionado. Pero hubieron de reinterpretarlos y dulcificarlos para poder vender los libros debido a la moral cristiana imperante.

Anterior a los hermanos Grimm encontramos a Charles Perrault, un escritor francés del siglo XVII que al igual que los Grimm, se decidió a recopilar los cuentos que se narraban entre la alta burguesía y la aristocracia. Creó así su famoso Los cuentos de Mamá Oca, recopilando estos cuentos de hadas y también versionándolos debido, de nuevo, a la moral cristiana. Como anécdota, diremos que estos cuentos nunca fueron dirigidos a un público infantil ya que en aquellos tiempos no se pensaba en los niños como un público potencial y no existía el género literario que hoy conocemos como literatura infantil.
La moralidad que estas historias contienen es más importante y reveladora que todos los dramáticos acontecimientos que tienen lugar en esos relatos. Son cuentos que advierten, que nos muestran el mundo tal cual es, sin ambages, sin mentiras. Donde no siempre ganan los “buenos” sino más bien lo contrario pero que, desde luego, nos trazan un mapa de los peligros de la vida, de los caminos que habremos de recorrer y nos aportan un legado valiosísimo para emprender esos caminos sin sufrir peligro o, al menos, evitando el máximo posible. Los finales felices que suceden en los cuentos infantiles son un insulto a la inteligencia. La gran maestra, Ana María Matute, escritora admiradísima, presentando en Barcelona la reedición de sus cuentos infantiles dijo lo siguiente: Caperucita Roja era una niña tonta, porque todos nos acostamos con el lobo, pero no lo confundimos con la abuela!” La moraleja de los cuentos tiene muchas lecturas y Caperucita se fio de un extraño pero además fue ingenua en exceso, lo que la condenó a muerte.
Matute tiene también un cuento interesantísimo llamado El verdadero final de la Bella Durmiente, donde nos enseña que el verdadero cuento, la verdadera historia comienza cuando el príncipe se lleva a Aurora a su castillo y a su reino. Nos cuenta la historia de cómo una joven ha de enfrentarse al mundo real y sus problemas, una vida en la que su príncipe azul no es tan dulce como le mostró en un principio y su nuevo reino no es tan maravilloso como se lo contaron.
Estos cuentos poseen la verdadera esencia de las antiguas tradiciones y cultos paganos que fueron, una vez, el libro de creencias de nuestros antepasados. Sus quehaceres y sus vidas estaban marcados por estos ritmos y mareas del tiempo que les mostraban como sucede todo, como todo se transmuta y se convierte en otra cosa siendo nosotros los catalizadores de todas esas fuerzas que habitan el mundo, aquellas que se esfuerzan en molestarnos, perturbarnos y arruinar el ecosistema y aquellas que se empeñan en lo contrario. Luz y oscuridad en un ciclo eterno que siempre se sucede, una y otra vez y en esa marea, nosotros, transformándonos y buscando las llamas del conocimiento en esa tiniebla o en la luz más resplandeciente.

A continuación copio un párrafo del libro Mujeres que corren con los lobos, de Clarissa Pinkola Estés, psicoanalista junguiana y, tal como ella describe en su introducción, cantaora de cuentos. Una mujer que se ha dedicado a recopilar los cuentos de hadas originales de las tradiciones de culturas maravillosas como la mexicana, la de los países del este y centro de Europa y la región de los grandes lagos en los Estados Unidos. En este párrafo esta increíble mujer nos resume lo que realmente sucedió con los llamados Cuentos de hadas:
(…) En el caso de los hermanos Grimm (entre otros recopiladores de cuentos de hadas de los últimos siglos), hay poderosas sospechas de que sus confidentes (narradores de cuentos) de aquella época “purificaron” los relatos para no herir la susceptibilidad de los piadosos hermanos. A lo largo del tiempo, se superpusieron a los viejos símbolos paganos otros de carácter cristiano, de tal forma que el viejo curandero de un cuento se convirtió en una perversa bruja, un espíritu se transformó en un ángel, un velo de iniciación en un pañuelo o una niña llamada Bella (el nombre habitual de una criatura nacida durante el solsticio de verano) se rebautizó con el nombre de Schmerzenreich, Apenada. Los elementos sexuales se eliminaban. Las amables criaturas y animales se transmutaban a menudo en demonios y cocos.
De esta manera se perdieron muchos relatos didácticos sobre el sexo, el amor, el dinero, el matrimonio, el nacimiento, la muerte y la transformación. De esta manera se borraron también los cuentos de hadas y los mitos que explican los antiguos misterios de las mujeres. Casi todas las viejas colecciones de cuentos de hadas y mitos que hoy en día se conservan se han expurgado de todo lo escatológico, lo sexual, lo perverso (incluso las advertencias contra todas estas cosas), lo precristiano, lo femenino, las diosas, los ritos de iniciación, los remedios para los distintos trastornos psicológicos y las instrucciones para los arrobamientos espirituales.
Mujeres que corren con los lobos. Introducción. Clarissa Pinkola Estés. Ediciones B. 2005.

En otro post veremos algunos de los cuentos originales tradicionales y sus diferencias esenciales con los cuentos que nos contaron de niños. 

viernes, 31 de octubre de 2014

Cuando los Muertos Regresan


Hoy es Halloween. El tradicional Samhain (pronunciar sow-en) celta y el Sabbat más importante para la brujería y el neopaganismo.

En estas noches, cada vez más largas, se celebran las noches de las ánimas, los días de muertos. Antiguas creencias que afuera de las ciudades tienen un significado muy hondo pues evocan unos días en los que nuestros antepasados sabían algo. Un misterioso algo. Un oculto saber que hoy en día no tiene cabida en una sociedad que cierra los ojos ante lo esencial, que no es más, y ahí es nada, que aquello que alimenta nuestro espíritu.

Los muertos han estado siempre presentes en nuestra cultura. En aquellas sociedades cerradas y aisladas de los pueblos, los muertos formaban parte de la vida. El culto a la muerte y a los difuntos se remonta a etapas muy tempranas y se ha podido descubrir debido a los restos de enterramientos que se han descubierto donde se encontraron huesos teñidos de rojo, separación de cráneos, disposición de cuerpos siguiendo linealidades astronómicas o geográficas así como la aparición de objetos junto a los cadáveres.

Los vivos, una vez que mueren, pasan a engrosar las filas de aquellas multitudes que intuimos que están al otro lado del velo, justo al otro lado de esa delicada frontera que separa la realidad física de la invisible, ese mundo que está al otro lado del cerco. Pero estos muertos no están quietos. Si bien para muchos la muerte es el fin de todo, para las personas que nos dedicamos a la brujería y a cabalgar en las noches de tormenta, sabemos que el trasiego de los muertos es idéntico al de los vivos. Son innumerables las historias que nos llegan sobre muertos que se aparecen o que se dejan ver veladamente. 

Muchos vienen queriendo dar un mensaje de vital importancia a un familiar vivo, otros quieren abrazarnos, algunos quieren venganza y otros muchos ni siquiera saben que han muerto. Unos quieren una misa, otros arreglar asuntos inconclusos. En cambio otros transmiten luz y transmiten paz. Pretender hacernos creer que no existen es cercenar nuestra espiritualidad. Somos seres trascendentes y al otro lado la actividad es febril.   

Este núcleo tan trascendente y necesario para comprender la vida es ignorado por la mayoría. Pero por mucho que se ignore, más tarde o más temprano uno de nosotros tendrá un encuentro, más o menos impactante, con esa realidad intangible. Es imposible permanecer ajenos a ella.

No suelo contar cosas personales en mi blog, pero no puedo dejar de contar lo que me ha sucedido estos días con respecto a algunos familiares que me precedieron y que ahora están en aquellos mundos elevados. Ellos sí están elevados, los hay que no, pero hablar sobre los asuntos de los muertos daría pie a crear un blog solo para ellos.



Muchos sabréis que recientemente he vivido un episodio dramático con un familiar que estuvo gravemente enfermo de forma repentina y que gracias al universo y a las fuerzas mágicas de la naturaleza ha sobrevivido y está bien. Aquellas noches yo no sabía qué iba a suceder y tampoco podía cruzar el cerco porque no tenía la serenidad necesaria para hacerlo así que me sentía completamente a oscuras. Pero cuando me quedaba dormida, esos dos familiares se me aparecían. Todas las noches, en muchos sueños y siempre me mostraban cosas que me tranquilizaban, sonreían mucho y estaban envueltos en una luz resplandeciente. Así que una mañana de aquellas me levanté y gracias a ellos supe que todo iría bien, como así ha sido. Nunca les estaré lo suficientemente agradecida.

Samhain es especial para mí este año, no tan festivo como otros pero cada cual ha de celebrarlo como le dicte su espíritu. En cuanto caiga la noche, en el momento preciso en el que el atardecer se transforme en noche, encenderé mi calabaza y el fuego de mi hogar y haré que no se apaguen hasta el amanecer. Cocinaré algo con calabaza y ya he preparado una mezcla de manzana, frutas del bosque, escaramujo, hinojo y canela para celebrar como al atardecer, los muertos queridos estarán pendientes de nosotros esperando una señal.

¡Feliz noche de Halloween para todos!

Suddenly, all of my ancestors are behind me. "Be still" they say. Watch and listen, you are the result of the result of the love of thousands. Unknown.

Dedicado a Joaquín Pueyo y Alfonso Ruescas. Siempre ahí.


jueves, 23 de octubre de 2014

El Altar para los Ancestros


Nos acercamos a Samhain, uno de los sabbats más importantes para la brujería tradicional. Es el Sabbat o la festividad que marca el comienzo de la Mitad Oscura del año. Es la fiesta de la última cosecha así que es un Sabbat de agradecimiento por cuanto hemos recibido en el año pero también, como todo lo que tiene que ver con la oscuridad, es una época de aprendizaje, a veces difícil y duro.

Samhain es una palabra del gaélico irlandés que hace referencia a la noche que transcurre entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre. Sam significa verano y fuin, final. En realidad la palabra proviene del proto-indoeuropeo siendo semo-* una palabra que significa igualmente verano, es decir, vemos como algunas culturas europeas no distinguían más que dos estaciones anuales: la mitad oscura, que empezaba con Samhain y la mitad de luz, que comenzaba con el Imbolc o Candlemass, el 2 de febrero.

Aparte de las festividades alegres  y divertidas de Samhain, popularmente conocido como Halloween (All Hallows Eve o Noche de Todos los Santos, así es traducido en castellano), hoy nos enfocaremos en la parte más trascendental de esta fiesta. Pienso que cada persona el libre de celebrarlo como quiera. Siempre se puede celebrar una gran fiesta y pasarlo muy bien, pues esa noche es para eso pero también podemos encontrar un momento para celebrar el significado real de esta festividad o al menos lo que significa para muchos paganos.

Samhain es una fiesta de los muertos. Si bien estamos señalando un día, es en estas fechas cuando su presencia se hace más patente si bien Samhain, al ser una fiesta de tránsito, de paso de una época a otra del año, se convierte en un momento fronterizo o liminal donde las barreras entre unas dimensiones y otras desaparecen y los mundos se hacen visibles unos a otros. De ahí su importancia. La antigua espiritualidad regresa en todas aquellas llamas que encendemos esa noche para honrar a los que nos precedieron.


Podemos honrar a nuestros familiares fallecidos o a nuestros ancestros del Oficio, los ancestros brujos, los poderosos antepasados que nos guían al cruzar el cerco por los siempre peligrosos y nunca predecibles caminos del otro mundo. Es a partir del Samhain cuando los muertos nos visitan y se hacen más visibles. Es posible que podáis percibirlos en sueños y algunos de vosotros, los que cruzáis el cerco, podéis recibir quizá inesperadas visitas. La puerta estará abierta hasta que vuelva a cerrarse tras el paso de Imbolc.

En el altar tenemos una forma directa de recordarlos. Podemos encontrar un pequeño rincón de nuestro hogar donde ofrecerles regalos y hablar con ellos. Contarles las cosas positivas que nos suceden y contarles nuestras preocupaciones y necesidades. Elevarles encendiéndoles velas y si ellos están bien, es una forma de que nos transmitan el estado en el que se encuentran. En ese altar podemos pedirles ayuda y consejo, es un lugar de respeto hacia ellos.

En el altar podemos colocar todo aquello que simbolice algo importante para nosotros, algo que nos vincule a ellos espiritualmente, tanto si es el espíritu de un familiar como un ancestro del oficio o guía espiritual nuestro. En ambos casos, sabremos qué ofrecerles. Quizá en el caso de un familiar sea algo más sencillo. Podemos colocar fotografías u objetos personales. Si es un ancestro brujo, todos aquellos objetos simbólicos que utiliza para comunicarse contigo como pudieran ser hierbas, huesos, objetos determinados, dibujos… Para los muertos es bueno ponerles agua, pues nos moveremos en el campo de las emociones. Y siempre velas, las llamas siempre han sido y serán un elemento clave de la brujería tradicional. En el caso de un altar para recordatorio de los muertos, encenderemos velas blancas o azules.

Si nos disponemos a hacer un trabajo más profundo que transciende el mero hecho de recordarlos, las velas han de ser negras y si es posible utilizaremos un paño negro para colocar encima los objetos. Siempre ha de estar presente la vara. Me estoy refiriendo a trabajos relacionados con la adivinación o solicitar determinada información o consejos desde el otro lado. Hablamos de comunicación más directa que implica un trabajo de cruzar el cerco. Recomiendo, si es posible, acudir al cementerio y recoger tierra de la tumba del difunto. Eso unirá más vuestro vínculo espiritual con él. Como siempre suelo aconsejar, solicitar permiso antes de recogerla y dejar en ofrenda tres monedas doradas. La Dama Oscura guarda los cementerios y nunca hemos de llevarnos nada porque sí. Nunca se ha de cruzar el cerco porque sí sino por razones importantes o, si es tu oficio, porque alguien te lo solicita y debes ayudarle. La tierra colocarla en un recipiente bonito, algo que honre su memoria y lo trate delicadamente y con respeto.


No olvidéis que el trabajo con los muertos es una de las tareas más esenciales de la brujería del cerco, si no la más. Como hemos comentado algunas veces en este blog, los brujos del cerco no creemos en dioses sino en los espíritus de la naturaleza y los muertos. Trabajamos con ellos, los honramos y desde luego, que mejor día para rendirles un homenaje que Samhain.

La semana que viene, ya previa a la noche de Halloween, seguiremos hablando sobre estos asuntos relacionados con los muertos y sus misterios.



martes, 14 de octubre de 2014

Las Arañas


Los gansos comienzan a volar hacia el sur. El viento y el frío van haciendo acto de presencia y los días se acortan cada vez más. Las noches, por el contrario, se alargan. Es el otoño, una estación que me encanta porque no solo inspira sino que invita a la introspección y a la reflexión.

La Gran Madre se despoja de sus hojas. Los días son más tranquilos que los bulliciosos días del verano y de lejos viene el olor de las fogatas, de los puestos de castañas y boniatos y de las primeras chimeneas que algunos ya encienden al atardecer. Ha comenzado el frío y estamos adentrándonos en la Mitad Oscura del año, tiempo de presagios y de prodigios.

Por eso hoy vengo a hablaros, dentro de la sección “Animales sagrados”, de la Araña, un animal que a muchos repele pero que a mí siempre me ha caído bien. Recuerdo que de pequeña me gustaba que hubiese arañas en la habitación. Las consideraba mis amigas y me hacían compañía. Me daba miedo la oscuridad pues desde niña pude ver muchas cosas y algunas me asustaban. Pero ahí estaban las arañas, toda la noche pululando por el techo o por las paredes. Me gustaba encender la luz y verlas corretear por el techo y tejer sus telas de araña. De hecho, casi nunca dejaba que en casa se limpiasen las esquinas de telas de araña.

Nunca debemos matar un animal. Aunque nos dé miedo o repelús, es mejor que tratéis de echarlo de la casa sin dañarlo o pedir ayuda a alguien que lo pueda coger y sacar gentilmente. Una de las cosas que me ha enseñado mi oficio como bruja del cerco es a darme cuenta y valorar en consecuencia la importancia que tiene todo en la naturaleza. Y es que nada sucede por casualidad.

Todos los animales tienen un significado en este mundo, una razón de ser. Cada ser tiene una forma de conciencia, pero ninguna es mejor ni peor. Son distintos grados de evolución y desde algún ángulo de la realidad, seguramente se nos esté escapando el profundo valor que contiene todo.

La araña es un ser misterioso dotado de profunda significación y variados matices que puede aportarnos mucha información cuando estamos abiertos para recibirla. Simboliza la energía femenina y la creatividad en esencia. Su principal señal de identidad es su capacidad para tejer complejas telas de araña, un milagro de ingeniería orgánica.

Si sueñas con una araña o comienzas a verlas en tu vida de forma sincrónica, no lo achaques a la casualidad ya que, como antes explicamos, ésta no existe. Sería positivo que la considerases como un espíritu guía. Al igual que la araña diseña y teje una tela maravillosa, quizá tengas a tu disposición ideas complejas y sólidas que están esperando manifestarse en tu vida, que las canalices y exteriorices. Cuando hablamos de energía femenina, ésta aplica a los hombres también pues nos referimos solamente a un aspecto creativo dentro del ser humano, sea éste hombre o mujer.


La araña simboliza el espíritu creador. De hecho, para algunas tribus de indios americanos la araña es considerada el símbolo del Gran Espíritu que creó el universo.

Al igual que la araña espera pacientemente su presa, y aquí hablaremos por supuesto de una presa simbólica, la presencia de este animal como tótem vuestra vida podría estar sugiriéndo que tengáis más paciencia en un proyecto o idea. Dedicar más tiempo a una idea, prestarle más atención y buscar el tiempo necesario para alimentar vuestro espíritu desarrollando ese proyecto creativo.

Son tejedoras del destino. Están asociadas a todos los mitos germánicos y del norte de Europa asociados con el destino. La araña considera todas las partes y aspectos de tu vida y los sitúa en un todo. Su propósito es inspirarte e insuflarte perspectiva ante una situación, un proyecto, una actitud o una forma de pensar.


Además, una araña nos aporta el equilibrio entre el pasado y el futuro, entre lo físico y lo espiritual, lo masculino y lo femenino. Nos ayuda a despertar capacidades artísticas profundas porque las arañas son las guardianas del alfabeto primordial. Puede ser también que estén hablando a tu inconsciente, tratando de averiguar si estás ignorando tus ideas o proyectos. A menudo, las personas que se dedican a la escritura, suelen ver arañas o éstas se manifiestan con frecuencia en su vida. 

Nota: lamento no haber estado por aquí en un tiempo. Debido a la enfermedad de un familiar, no me ha sido posible atender prácticamente ninguno de mis asuntos cotidianos. De ahora en adelante todo volverá a la normalidad. Ruego me disculpéis. 

martes, 23 de septiembre de 2014

El Elemento Fuego


Esta noche ha comenzado, a las 4:29h de la madrugada, el otoño. Mi estación predilecta del año. Para la brujería tradicional, esta estación es mágica porque contiene la entrada a la Mitad Oscura del año, un tiempo donde se manifiestan todo tipo de fenómenos de los que ya hemos dado buena cuenta en este blog, precisamente en esta entrada de la que os dejo la referencia: La Mitad Oscura.

Curiosamente, anoche se fue la luz de la zona donde vivo. Nos quedamos sin luz toda la noche, las calles, las casas… Justo vivo en la linde de la población y ahora que escribo esta frase me doy cuenta de que no puede ser casualidad. Más allá de mi casa solo hay campo. Se da la casualidad que acabamos de pasar la fase de Luna Nueva por lo que no había ninguna luz en el cielo. Para colmo, tampoco se veían las estrellas porque nubes de lluvia cubrían todo. Me asomé un rato a la ventana y me quedé un rato contemplando la poco habitual oscuridad. Y en ese momento me di cuenta de cómo debió de ser la vida en la Tierra hace no tanto tiempo, cuando no existía la luz eléctrica. De hecho hay algunas poblaciones cercanas que no han tenido alumbrado hasta hace cincuenta años. Anoche todo estaba, literalmente, como la boca del lobo. ¡No se veía nada! Cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad, tan solo se atisbaban algunas formas de árboles y arbustos diseminados por el campo. Un poco más allá, todo era oscuridad. Y de esa oscuridad del campo, podías esperar que saliese cualquier cosa. Incluso, en ocasiones, me pareció ver moverse algunas cosas…

La aparición de las misteriosas luminarias o la Santa Compaña en parajes tan oscuros como el que yo vi anoche debía ser poco menos que estremecedor.

Me pregunto lo que debió de ser en aquellos tiempos la llegada de la noche para nuestros antepasados. Y comprendí la importancia tan enorme que tenía el fuego, la luz, para ellos. En aquellas noches de la Mitad Oscura del año donde en cada casa se invocaba a la luz encendiendo la chimenea, la gloria o candiles y velas para poder ver algo en esa gran oscuridad.

Para quienes no sepáis qué es la gloria, os diré como curiosidad que en Castilla y León, muchas casas de pueblo tienen este antiguo y eficaz sistema de calefacción inspirado en el hipocausto romano. Un hogar o chimenea escondida debajo de una trampilla situada en el suelo de la casa. Por allí se introduce la paja o los sarmientos, que son de combustión lenta. Una serie de galerías recorren, bajo el suelo de la casa, las principales dependencias y el humo sale por una chimenea o humero empotrado en el muro. Así, las dependencias del piso inferior estaban caldeadas todo el día y en estos parajes donde los inviernos son durísimos, era y es un gran sistema de calefacción. De ahí viene la frase “estar en la gloria” como sinónimo de estar muy a gusto, pues aquellos que estaban en las habitaciones encima de la gloria estaban calentitos, secos y confortables.



El fuego era importantísimo para para aquellas gentes. Y es además uno de los cuatro elementos básicos para trabajar brujería. Los elementales asociados al fuego son las salamandras, pero no el animal, sino una forma astral conocida con ese nombre. En ocasiones son vistas en forma de bola de fuego, otras veces son tan rápidas como un destello. La tradición feérica también recuerda haberlas visto como seres vestidos con capas y capuchas rojas.

El fuego es un elemento misterioso pues adquiere muchas y variadas formas hasta casi parecer sobrenatural. Los espíritus del fuego están relacionados con la creatividad, la energía vital y con el espíritu. El fuego genera luz y nos aporta energía para comenzar cualquier acción o movimiento. Nos aporta coraje y valentía, enciende nuestra pasión y nuestro entusiasmo. El fuego es además símbolo de nuestra visión interior, del fuego creativo. El fuego es la luz del sol, el calor del desierto, la especial llama de una vela o el calor de un buen fuego en la chimenea.



Como todo en la naturaleza, puede llegar a ser muy destructivo pues tiene, como los demás elementos, el poder de guardar la vida pero también de destruirla. Es siempre salvaje, indomable y peligroso y por esa razón habremos de saber utilizarlo en nuestros encantamientos o conjuros. Si lo usamos para destruir, deberíamos aprender primero a  usarlo pues podemos causar grandes males. En cambio, podemos invocarlo para trabajar todo lo que tiene que ver con la transmutación o la transformación. Es el fuego que calienta el Caldero de la Gran Madre, el recipiente que transmuta lo que ya no nos sirve en algo completamente nuevo que se convertirá en alimento para nuestro espíritu. Es el Espíritu de la Forja, del herrero, concepto tan básico y fundamental para la brujería del cerco.

Lo usaremos también para limpiar y purificar. Recordemos todos los rituales que se celebran en la Noche de Walpurgis y las fiestas del Solsticio de verano cuando encendemos hogueras y las saltamos para purificarnos o quemamos papeles con todo aquello que es viejo, que nos perjudica o que nos hace daño para dejar paso a lo nuevo que ha de llegar. O las hogueras cercanas al Samhain o Halloween, mi sabbat más querido.

En Halloween, entre otras cosas, encendemos hogueras para hacer que la tierra sea fértil. Las cenizas de los fuegos sagrados se esparcen sobre los campos de labranza para transferir el vigor de los Espíritus del fuego a la tierra. Es también símbolo poderoso de protección, por eso en estas fechas oscuras es común ver procesiones de gente llevando antorchas para invocar esa protección espiritual.



El fuego es también asociado con la fuerza vital, con la energía que insufla la vida, es decir, la energía del espíritu. Las mujeres saltan las hogueras para invocar fertilidad y los hombres virilidad.

En brujería del cerco, de hecho creo que en toda la brujería tradicional, solemos encender un fuego a la caída de la tarde y no dejar que se apague. Ese fuego ha de permanecer encendido porque para nosotros, por nuestras fuertes creencias en los espíritus de la naturaleza, simboliza el espíritu que habita nuestro hogar. Mantener el fuego encendido es un acto de profunda espiritualidad pues representa nuestra íntima conexión con esos poderes del territorio.